Androcentrismo y sexismo en Filosofía. La necesidad de generar una comunidad de filósofas

por | 29 Noviembre, 2016

Androcentrismo y sexismo en Filosofía. La necesidad de generar una comunidad de filósofas (1)

Dra. Laura Belli

Dra. Moira Pérez

Prof. Danila Suárez Tomé

(Colegas fundadoras de RedAMEF)

En la presente charla, dentro del contexto del Hacke a la violencia contra las mujeres, queremos compartir ideas con ustedes en torno a la cuestión del androcentrismo y sexismo en la práctica y en el discurso filosóficos, y de por qué resulta relevante generar una comunidad de filósofas que piensen y debatan sobre estas cuestiones. Nuestro propósito al analizar estas cuestiones se funda en la oportunidad de revertir el androcentrismo y sexismo en filosofía para poder pensar (o seguir pensando, más bien, porque es una crítica que se desarrolla tal vez desde el inicio mismo de nuestra disciplina) en prácticas más inclusivas de producción de conocimiento que den como resultado una ganancia positiva para todas las personas. Si bien somos conscientes de que las mujeres no son el único grupo subrepresentado en el discurso filosófico, ni son el único que es excluido o marginado de esta práctica debido a su género, nos posicionamos desde aquí porque es ese el lugar en el que nos identificamos y el suelo existencial desde el que nos pronunciamos.

Androcentrismo en filosofía

Intentemos, en primer lugar, aclarar algunas cuestiones terminológicas que nos van a ayudar a entender el planteo del androcentrismo en los discursos y la producción filosófica y el sexismo en la estructura académica de la investigación (2).

  • Androcentrismo: Es una forma de ver y organizar el mundo mundo y las relaciones sociales centrada en el punto de vista masculino. Esto quiere decir que considera -en general de manera tácita- a los varones como sujetos de referencia de toda la humanidad. Así es que los varones son entendidos como los únicos observadores válidos de lo que sucede en el mundo, los únicos capaces de dictar leyes, de producir conocimientos, de impartir justicia, de gobernar. ¿A todos los varones? No. Se ha insistido en una figura particular como representación del varón hegemónico: uno que tiene ciertas características (es adulto, blanco, capacitado, propietario, heterosexual, cisexual). O sea, hablamos de una porción de la humanidad que tiene estas características específicas y funciona como modelo de toda la humanidad. Quienes no responden a esta descripción son constituidos como seres dependientes y subordinados.
  • Sexismo: Es un sistema de creencias, prácticas, actitudes, normas sociales y formas institucionales cuyo funcionamiento crea y perpetúa desigualdades, distinciones sociales, relaciones de poder y disciplinamiento entre las personas sobre la base de su sexo. Estas creencias no son meramente prejuicios personales de agentes particulares sino estructuras sociales que influyen en el imaginario colectivo y afectan las acciones de los individuos. Los sistemas sexistas conceden privilegios a las personas de un sexo en detrimento de las personas de otro sexo, que es devaluado.

Simone de Beauvoir sostenía en El segundo sexo que “la representación del mundo, así como el mundo, es tarea de los hombres; ellos lo describen desde su punto de vista particular, que confunden con la verdad absoluta”. Es significativo el hecho constatable de que la filosofía a la que tenemos más acceso, la que leemos y estudiamos, la han hecho tradicionalmente los varones. ¿Cómo se puede analizar este hecho significativo?

  1. Se pueden analizar las concepciones filosóficas de la mujer como objeto de la filosofía y encontrar las recurrencias que la inhabilitan como sujeto de la filosofía (presentaciones de la mujer como un ser irracional, dominado por sus emociones, propensa a la enfermedad, presa de la vanidad y la coquetería, asociación de la mujer con la naturaleza y del varón con la cultura, etc.)
  2. Se puede analizar el contexto ideológico en el que se generan estos discursos: el sexismo, que sostiene a la mujer en un rol de inferioridad y dependencia con respecto del varón, y destacar cómo se articula con los discursos filosóficos sobre la mujer.
  3. Se puede analizar, dentro de este mismos contexto de producción sexista, qué pasa con el sujeto presuntamente universal de la filosofía. Cuando se constata que la filosofía ha sido escrita mayoritariamente por varones, que su discurso se enmarca, entonces, dentro de los parámetros androcéntricos de la construcción de conocimiento y, además, dentro de la estructura sexista de la sociedad, adviene la pregunta por el sesgo en la presunta universalidad del sujeto de la filosofía (esta pregunta no sólo se formula desde la cuestión genérica sino también desde otras identidades subrepresentadas o no representadas en este presunto sujeto universal).
  4. La imbricación entre las prácticas de producción de conocimiento (pues la filosofía no nace del vacío) y las teorías que conforman el corpus del conocimiento es un factor de análisis determinante para dar cuenta, comprender y lograr revertir por completo el androcentrismo en filosofía.

El discurso filosófico, como dice Celia Amorós en Hacia una crítica de la razón patriarcal, “es un discurso patriarcal en el sentido en que es un discurso tradicionalmente elaborado desde la perspectiva privilegiada a la vez que distorsionada del varón, y que toma al varón como su destinatario en la medida en que es identificado como el género en su capacidad de elevarse a la autoconociencia.” Como hemos dicho previamente, el punto de vista androcéntrico no tiene como figura a todo varón, sino a un tipo de representación determinada de varón hegemónico, por lo cual, insistimos, no es sólo la mujer la que queda por fuera del sujeto de enunciación filosófica, del universal genérico postulado especialmente desde la filosofía moderna. También queda excluido todo varón que no detente las características de la masculinidad hegemónica, y toda persona no binaria (que no es ni varón ni mujer). La crítica más severa a los discursos filosóficos tradicionales es, entonces, que de universales tienen muy poco en tanto la porción de la humanidad que la produjo es más bien reducida y las experiencias, preocupaciones y pensamientos de esta porción reducida de la humanidad ha sido extrapolada al carácter de lo genérico, lo neutral y lo universal (como si fueran las experiencias, preocupaciones y pensamientos de todo ser humano en general). Este fenómeno nos deja en la perplejidad, a los y las existentes humanos que no pertenecemos a esa porción hegemónica del discurso filosófico, si acaso estamos o no incluidos e incluidas en estos discursos sobre la humanidad.

La propuesta de la crítica y revisión del androcentrismo filosófico, por lo tanto, busca visibilizar la gran porción de la experiencia humana que ha quedado por fuera de los discursos filosóficos. En ese sentido, insistimos en que la crítica no apunta a una destrucción del pensar filosófico, a una desacreditación de las corrientes y pensadores tradicionales, sino a aprovechar el espacio de apertura que nos provee pensar esas experiencias que han quedado por fuera, reapropiarnos de la filosofía desde nuestro suelo experiencial y generar un conocimiento más rico en voces y perspectivas.

Mujeres en la academia

Es interesante señalar que esta desigualdad no es exclusiva del ámbito particular de la filosofía. El androcentrismo se encuentra presente en todas las áreas de la academia. En el año 2015 se realizó la primera encuesta para conocer la situación de las mujeres en las Academias de Ciencias de todo el mundo. El informe -llamado Mujeres para la ciencia: inclusión y participación en las academias de ciencia (Women for Science: Inclusion and Participation in Academies of Science) (3)- recopiló datos de academias de 69 países diferentes (63% del total registrado) incluyendo la Argentina. Entre los resultados más ilustrativos, se pudo ver que en 30 de las 69 academias, 10% o menos o menos de sus miembros son mujeres (y la media es de un 12%), Este porcentaje se corresponde con el de las mujeres en la Academia Nacional de Ciencias de Argentina, dónde sólo son el 12%. También la investigación mostró que existe un mayor porcentaje de mujeres en ciencias sociales, humanidades y arte (16%), seguido de las ciencias biológicas (15%) y las ciencias médicas y de la salud (14%). Sin embargo, en matemáticas la presencia de mujeres alcanza sólo el 6% y en las ingenierías apenas un 5%.


Es importante tener en cuenta que incluso en los casos en los cuales el porcentaje de mujeres es mayor, no significa que no subsistan las desigualdades de género. Un ejemplo claro es el caso del CONICET donde las mujeres superan en número a los hombres en las instancias más bajas del escalafón de investigadores/as (becarios doctorales, postdoctorales, investigadores/as asistentes y adjuntos) pero que disminuye significativamente al observar los puestos con mayor jerarquía (investigadores/as independiente, principal -donde ya son menos de la mitad- y superior -donde son aún menos-) (4). Y lo mismo sucede a nivel mundial: las mujeres son una parte muy importante del cuerpo de estudiantes de pregrado, pero a medida que avanza a estudios de maestrías y doctorado, o en docencia e investigación universitaria, su presencia se reduce. Y su ausencia casi total es notoria en los lugares de mayor nivel y prestigio, así como de los puestos de decisión.

Ahora bien, ¿a qué se debe esta tendencia que se repite en estos ámbitos en casi todo el mundo? Existe una serie de obstáculos que dificultan el acceso, permanencia y crecimiento de las mujeres dentro de la academia. En primer lugar, el carácter androcéntrico del sistema que da preferencia a los varones frente a las mujeres. En segundo lugar, la maternidad: el conflicto entre roles familiares y profesionales, que obliga a las mujeres (por falta de repartición equitativa de tareas) a disminuir su producción quedando en desventaja frente a sus colegas varones, o bien a renunciar a tener hijos. En tercer lugar, la ausencia de prohibiciones explícitas al acceso de las mujeres a ciertos puestos, aunque no de los mecanismos ocultos de desigualdad, que ha sido descrito de manera clara por Mabel Burin (5)  con la metáfora del “techo de cristal”.


El “techo de cristal” hace alusión a un límite invisible en el ascenso dentro de la carrera laboral de las mujeres, imperceptible pero imposible de atravesar. Que nos permite ver los escalones superiores, pero nos impide seguir avanzando. Es invisible porque no existen leyes ni dispositivos sociales establecidos, ni códigos explícitos que impongan a las mujeres semejante limitación, sino que está construido por barreras implícitas, informales y difíciles de detectar (cabe señalar que todas estas circunstancias exceden la desigualdad en los ámbitos meramente académicos y forman parte de la vida de todas las mujeres).

 

Finalmente, es probable que el obstáculo más difícil de sortear sea la negativa de muchas de nosotras a interpretar las barreras dentro de la academia como obstáculos que responden a cuestiones de desigualdad de género (defendiendo ideas como la meritocracia y oponiéndose a mecanismos de equidad como el cupo), lo que no hace más que reforzar la continuidad del sistema androcéntrico que nunca llega a considerarnos iguales.

Frente a estos obstáculos difíciles de sortear es que propusimos crear RedAMEF

 

Sobre la importancia de la Red Argentina de Mujeres en Filosofía

La Red Argentina de Mujeres en Filosofía (RedAMEF) se propone como un espacio para unir a las mujeres que enseñamos y/o producimos filosofía en cualquier ámbito de investigación, de docencia, de divulgación, etc. La Red busca la generación de un pacto entre mujeres filósofas fundado en los principios básicos del apoyo mutuo y la visibilización de nuestra labor en diferentes espacios de intervención filosófica. El objetivo fundamental de la Red es visibilizar e incentivar el trabajo de mujeres en filosofía teniendo en cuenta dos presupuestos básicos que alientan y validan este objetivo (sobre los cuales hemos charlado a lo largo de este encuentro): (1) la filosofía se ha constituido a lo largo de la historia como una disciplina androcéntrica; (2) las mujeres encuentran obstáculos a su desarrollo profesional a causa de su género (si bien estos obstáculos no afectan a todas ellas del mismo modo). Nuestros objetivos son:

– Promover el desarrollo profesional de las mujeres en el ámbito de la filosofía, así como también el interés de las mismas (incluso desde la niñez) en esta disciplina y la amplia gama de posibilidades que brinda.

– Fortalecer el reconocimiento y el intercambio entre mujeres filósofas de todo el territorio nacional argentino, trascendiendo la atomización institucional y académica.

– Alentar el acompañamiento para las mujeres que recién se inician en la filosofía por parte de las colegas con más experiencia y trayectoria en el campo.

– Desarrollar vínculos de solidaridad y acompañamiento entre las mujeres que se dedican a la filosofía, incluyendo vínculos intergeneracionales y de colaboración regional.

– Valorizar el trabajo de las mujeres en la filosofía, difundiendo su producción teórica y las distintas iniciativas y desarrollos emprendidos por las mujeres integrantes de la Red y otras mujeres filósofas en la Argentina

– Respetar la diversidad teórica y profesional del quehacer filosófico, valorizando los distintos caminos tomados por quienes se dedican a la filosofía en todas sus ramas y modalidades de estudio y transmisión.

– Recopilar y transmitir información concerniente a la temática de las mujeres en la producción de conocimiento y también generar contenidos propios sobre la temática de las mujeres en el ámbito filosófico.

– Identificar y diferenciar los problemas particulares que se desprenden de la práctica de la filosofía en el caso de las mujeres, y desarrollar colectivamente herramientas para su abordaje y resolución.

– Promover y desarrollar proyectos de investigación sobre mujeres y filosofía.

– Buscar la cooperación con otras redes, instituciones y organizaciones no gubernamentales.

La Red Argentina de Mujeres en Filosofía fue pensada no sólo como un espacio para nuclear a las filósofas de nuestro país, sino también como una plataforma desde la cual poder contribuir activamente a la transformación de nuestro campo disciplinar.


Entre nuestros proyectos se cuentan:

– Coordinar un sistema de asesoría / tutorías / acompañamiento entre colegas asociadas y colegas  ingresantes.
– Publicar escritos sobre qué se estudia / investiga / trabaja en filosofía -dirigidos a mujeres, niñas y adolescentes- ofreciendo información sobre nuestro campo de trabajo y tratando de aclarar dudas.
– Hacer llegar la red a mujeres de todo el país para fomentar el trabajo entre colegas que trabajan temáticas similares y que, al no encontrarse trabajando en la misma provincia / institución / etc., desconocen la labor de la otra.   
– Realizar encuestas que nos permitan detectar problemáticas particulares a las que se enfrentan las mujeres haciendo filosofía en diferentes ámbitos, niveles de formación, etc. para luego poder planificar propuestas de solución.
– Producir  artículos / libros / material de divulgación propio sobre nuestra práctica filosófica como mujeres.
– Brindar un espacio de promoción de conocimiento filosófico de las colegas.
– Poner en marcha / coordinar / auspiciar proyectos de investigación que tengan como eje analizar el lugar de las mujeres argentinas en la filosofía.
– Participación en congresos / jornadas / eventos de divulgación transmitiendo la labor realizada desde la Red.


(1) El presente texto estructura la charla que tuvo lugar el día Sábado 26 de noviembre de 2016 en Buenos Aires, Argentina, en el marco del evento Hacke a la violencia contra las mujeres organizado por el Consejo Nacional de la Mujer y el Ministerio de Modernización de la Nación.

(2) Extraemos textualmente estas definiciones del artículo “Diálogo en torno a la relación entre el machismo, el feminismo y la voluntad de ignorar” por Blas Radi y Danila Suárez Tomé publicado en Economía Femini(s)ta. URL: http://economiafeminita.com/dialogo-en-torno-a-la-relacion-entre-el-machismo-el-feminismo-y-la-voluntad-de-ignorar/

(3) El informe (en inglés) puede ser consultado aquí: http://www.interacademies.net/File.aspx?id=29834

(4) Estos datos pueden consultarse en el informe Evolución de la situación de las Mujeres en el sector de Ciencia y Tecnología en Argentina (1998-2013) de Franchi, A., Kochen, S., Maffía, D. & Gómez, P, .presentado en el X Congreso Iberoamericano de Ciencia, Tecnología y Género – Paraguay, 2014. Disponible en http://www.ragcyt.org.ar/publicaciones

(5) Burin, Mabel (1996). “Una hipótesis de género: el techo de cristal en la carrera laboral”. Género, psicoanálisis y subjetividad. Paidos.

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